domingo, 20 de enero de 2013

MARATON DE TARRAGONA

A la octava fue la vencida.

El fin de semana se presenta complicado, al igual que toda la semana.
El sábado se tira todo el día lloviendo, aun así salimos a rodar tres horas en bici.
Y el domingo cesan las lluvias y llega el aire. Y no veas que aire.

Con mucho aire y frío, nos vamos preparando, encontrándonos con muchos colegas y con Toni, que nos acompañara durante un rato.
Me encuentro con David Gomez, que por suerte tiene unos guantes para dejarme, ya que pensaba que no harían falta, pero creo que los necesitaré.
Nos colocamos a pie de la salida, y a las nueva empieza la que será mi octava maratón.


Salimos de los tinglados para dirigirnos hacia el faro. Empiezo a hablar con Pere Gomez, liebre de las 3h, y cuando me doy cuenta voy con el grupo bien cómodo.
Así que hago un "recalculando estrategia". Mi intención era salir a por las 3h10´, por mi falta de entreno, unos 30km semanales, pero visto las circunstancias, decido quedarme en el grupo resguardado en lugar de ir solo toda la carrera comiéndome todo el viento yo solo. Aguantaré hasta que pete.

De vuelta hacia el Milagro, Victor se ajunta a nosotros, y nos dirigimos hacia la playa Arrabasada y luego hacia la playa Larga por la nacional.
Hay tramos en el que viento es fuerte, y cuando va a nuestro favor hay que aprovecharlo, haciendo muchos km por debajo de 4´10´´.
En la Larga me encuentro a los compañeros de Evasion , David, Sergi y Jordi dando ánimos. Y ahora toca volver para deshacer el camino hecho, pasando por los tinglados.
En el Eroski tenemos media maratón hecha, con un tiempo de 1h29´.


De subida hacia Ramón y Cajal, Toni se ajunta conmigo, ya que Rafa decide abandonar por culpa de unas molestias y Victor se queda con principios de rampas.

El grupo se va haciendo pequeño, la gente va cayendo, pero hay que continuar.


Imperial Tarraco, rambla hacia arriba a "tocar ferro" y hacia abajo dirección Corte Ingles.
Cada vez me cuesta mas aguantar el grupo de las 3h, pero Pere también se queda por culpa de unas molestias y vamos aguantando dirección Campo Claro.
El km 28 y llevo 1h58´, dos minutos de colchón

Pasamos el km30 y Toni se queda en casa.

El grupo de las 3h se me ha ido, pero me ajunto con Pere formando un grupo de 3 o 4.
Entramos dentro de la pista de atletismo, dando una vuelta y volvemos otra vez por la nacional hacia Tarragona , desviándonos hacia el tanatorio para hacer todo el polígono de Francoli.
Yo no hago otra cosa que pensar en mis posibilidades y en pensar en acabar. No hago mas que contar los km que van  cayendo y los que me quedan y haciendo números sin parar.
Veo factible bajar de las 3h, pero estoy sufriendo como un perro.
Gracias y uno de la organización que va en bici, me ayuda a no descolgarme del grupo, con mucho esfuerzo.
Calle Independencia y llegamos al Serrallo.

Tinglados y me encuentro a Montse y mis hijos animando. Se que quedan 2km, y ya voy solo.
Sigo mirando el reloj y no lo veo nada claro, pero pienso que es la vez que mas cerca he estado de conseguirlo.
Un km hacia el espigón, y media vuelta para poder acabar. Hace mas aire que por la mañana, y parece que no llegue nunca. Los tres últimos km los corro a 4´22´´

Encaro la recta y cuando veo en el marcador 2h59´30´´, la felicidad me invade.
Entro caminando. Miro a un lado y veo a Montse gritándome con una sonrisa de lado a lado y en la meta a Pere Gomez esperándome con los brazos en alto.
Paso la meta con un tiempo de 2h59´50´´. Me abrazo  a Pere e intento recuperar algo de fuerzas.


Sin que entrara en mis planes iniciales, he conseguido bajar de las 3h, algo que tenia muchas ganas de conseguir, bajando en mas de 12min mi marca (Bilbao 3h12´30´´) acabando en la posicion 40 de 574 corredores.
Y además en casa. Que mas puedo pedir.

Y sobretodo, sin molestias importantes, solo con una leve sobrecarga en los soleos que en dos o tres días se me ha ido. Así que doblemente feliz.

Van llegando los compañeros Victor , Juanra, Lidia y mas amigos.
Y muchos otros que no han conseguido acabar por culpa de la dureza del circuito y por culpa del mal tiempo.


Esto se lo dedico a mi primer mentor, Quico Mata, ya que sin sus consejos, seguramente no habría llegado hasta donde he llegado.